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Territorio del Schnitzel y la bebida energética más famosa del planeta, Spielberg acoge durante dos semanas al Gran Circo de la Fórmula 1. Todavía no se ha digerido del todo la tensión del pasado GP de Francia, con el golpe en la mesa de Verstappen y Red Bull, y tampoco la debacle de Ferrari por culpa de una cuestionable gestión de los neumáticos. En ese apartado preocupa, aparte del problema en sí, la falta de respuestas. En Maranello no está del todo claro qué falló para que el SF21 de Sainz y Leclerc destrozase las Pirelli sin extraer rendimiento a cambio. Y tampoco está claro que no vaya a suceder más veces a lo largo de 2021.

El Red Bull Ring será un trazado más amable con las gomas, apenas tiene seis curvas cortas (el circuito cuenta once, pero a grandes rasgos son media docena) y ninguna es de alta velocidad. Pero la climatología seguirá jugando un papel fundamental, porque amenaza tormenta durante todo el fin de semana que se alternará con calor intenso. Situaciones extremas, en cualquier caso.

Porque al margen de la lucha por el Mundial, aumenta la tensión también en la pelea por el tercer puesto de la clasificación de constructores. Es un título honorífico, vista la superioridad de Mercedes y Red Bull, que se disputan McLaren y Ferrari, los dos grandes fabricantes de siempre en la F1. Sainz conoce bien las ventajas de cada monoplaza: el coche de Woking es fuerte en curva media y rápida y ha mejorado mucho en la recta gracias al motor Mercedes; el de Maranello es la referencia en los virajes lentos. A una vuelta, gana Ferrari; en carrera, arrasa McLaren. En Le Castellet, los ingleses desequilibraron la tabla y tienen 16 puntos de renta.

AS ha consultado a varias voces del garaje naranja, que celebran el nivel de ambos y se sorprenden por la superioridad del SF21 los sábados, aunque no sean capaz de mantener ese nivel los domingos. Norris opina: "Son mejores, en general, en las curvas. Quizás uno de los mejores coches en curva lenta". El inglés no esperaba, ni de lejos, asaltar el top-5 que ocupaba virtualmente Sainz en la parrilla de Paul Ricard. "Con varias décimas de diferencia en la vuelta... es imposible", dio a entender, pero unas horas más tarde tanto él como Ricciardo lideraban la competida zona media. "Nos sorprendió ser tan fuertes en carrera en comparación con nuestros rivales directos. Sufrimos el sábado y tenemos un buen coche el domingo en comparación con Ferrari por la degradación de los neumáticos, es una tendencia", dice el jefe, Seidl.

Afición. En el GP de Estiria de este fin de semana habrá 15.000 aficionados cada día. Para el GP de Austria del 4 de julio, sin embargo, el promotor pretende llenar el circuito y recibir a 140.000 fans el domingo. Entre ellos, los enfervorizados campistas holandeses con sus litros de cerveza a cuestas. La mayoría vendrá a emborracharse y el resultado les da igual, pero se marcharán a casa mucho más contentos si gana Verstappen. Y Helmut Marko, el anfitrión, también.

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