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Max Verstappen decidió hacer algo poco convencional en Fórmula 1. Con la alegría de una solida victoria en el Gran Premio de Red Bull y para el enfado de los encargados de motores de Honda, el neerlandés frenó al pasar ante sus mecánicos y aceleró a fondo, teniendo como resultado una especie de ‘burn-out’ similares a los de antes de empezar la carrera.

Celebración de Max Verstappen

A pesar de reconocer años atrás que la Fórmula 1 estaba híper-legislada y que había que buscar formas de que el público disfrutase eliminando normas precisamente como esta que impide celebrar libremente una victoria, Masi no dudó en mostrar su enfado por la forma en la que Verstappen había decidido mostrar su alegría.

El máximo responsable de la FIA en la Fórmula 1 y director de carrera reconocía haberse puesto en contacto inmediatamente con el equipo para advertirles que algo así no se toleraría en el futuro.

Max estaba alejado de la trazada y debido a la ventaja que tenía con sus rivales, no había monoplazas cercanos, cumpliendo las normas de celebración que la propia FIA modificó años atrás, pero el director de carrera no dudó en afear la actitud del ganador del Gran Premio.

Leclerc, sin investigación

Toda la vehemencia que Masi mostró con Verstappen se tornó comprensión a la hora de hablar de Charles Leclerc y cómo el monegasco ni tan siquiera fue investigado a pesar de tener hasta tres contactos con rivales durante la carrera, dos de ellos ocasionando desperfectos en otros monoplazas.

Luchando por posición en primera vuelta con Pierre Gasly, el piloto representado por Nicolas Todt, hijo del presidente de la FIA, tuvo un error de apreciación, e intentó meterse tras el rebufo del francés rompiendo su propio alerón contra la goma trasera del AlphaTauri. Como consecuencia de esto, Gasly tuvo problemas para detener el vehículo mientras los rivales se acercaban por detrás, no pudiendo evitar un posterior contacto con Nicholas Latifi, que sufrió daños, y uno de los Alfa Romeo, que trompeó y pudo continuar la carrera.

Posteriormente, Leclerc tendría otro percance con el Alfa Romeo de Kimi Raikkonen, cuando cambió de línea demasiado rápido al adelantarlo, rozando el alerón delantero del finlandés, saltando un pequeño trozo por los aires. Más tarde, se tocaría rueda con rueda con Fernando Alonso, cuando adelantado al Alpine por el exterior, cerró la línea demasiado pronto.

Ninguno de estos toques, especialmente el primero que arruinó la carrera de dos rivales, fue merecedor, no de una sanción, sino de una mísera investigación por parte de dirección de carrera. “Se considero un incidente de primera vuelta, y teniendo en cuenta la situación, se decidió que no era necesaria una investigación adicional.”, apuntó Masi al ser preguntado al respecto.

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